Niños y vinculación afectiva

Es conveniente intervenir en caso de
  • Niños en adopción
  • Niños en acogida
  • Dificultades de relación entre padres e hijos

La capacidad de formar y mantener relaciones, la vinculación afectiva, es la propiedad más importante que poseemos los seres humanos. Por nuestra condición de seres dependientes en nuestras primeras etapas vitales, necesitamos vincularnos con los otros para poder sobrevivir. De hecho, cómo se vaya desarrollando nuestro cerebro dependerá en gran medida de el vínculo establecido con nuestros cuidadores, pues a través del  vínculo se configuran las redes neuronales. En otras palabras, aprendemos a relacionarnos con el entorno a través de nuestras primeras experiencias de vinculación.

En el momento en el que el un niño es concebido, ya dentro del vientre materno empieza a vincularse con ese entorno y es influido por los estados emocionales de la madre que capta a través de los cambios hormonales y estímulos que recibe de esta. Si la mamá está angustiada, el niño sentirá esa angustia y estará inquieto interpretando que algo no va bien, del mismo modo que si está tranquila el niño se relajará entendiendo que el exterior es un ambiente seguro. Es así como el niño empezará a interpretar el entorno y consecuentemente irá generando mecanismos de respuestas frente a este.

Vídeo sobre el desarrollo del niño y la importancia del vínculo afectivo (a partir del minuto 9:12)

Cuando la interacción entre el niño y su cuidador es interrumpida o dificultosa, se generan problemas de vinculación que, sino son reparados, generaran al niño distintas problemáticas, no solo en su infancia sino en su vida adulta. 

La separación física al nacer, la separación emocional durante el embarazo o nacimiento son los impedimentos más frecuentes. Otros factores que dificultan una buena vinculación son una falta de contacto físico con el niño, de interacciones positivas con este, ausencia de respuestas por parte del cuidador frente al niño, el estado emocional del cuidador… Estas y otras situaciones entorpecerán una vinculación afectiva sana o segura entre el niño y su figura cuidadora, que consecuentemente dificultarán su desarrollo y futuras relaciones, generando diversas problemáticas o patologías.

Por lo tanto es importante aportar al niño una buen vínculo para que el niño se vaya desarrollando y crezca como un infante feliz y seguro. Si esto no ha sido posible por algún motivo, es de vital importancia el poder reparar el tipo de apego (forma de relacionarse), pues este influirá en todas las esferas de su vida presente y futura.

“Los vínculos interpersonales configuran las conexiones neuronales de las cuales emerge la mente. Los patrones de relación y la comunicación emocional afectan directamente al desarrollo del cerebro” .                                                                              Daniel Siegel